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29.11.16

Sobre el accidente aéreo en Colombia

     Desde que me puse al día escribiendo un artículo semanalmente, no me vi a la necesidad de escribir entre semana, pero lo de esta ocasión lo amerita. Todos nos derpertamos hoy con la noticia del terrible accidente de una aeronave en suelo colombiano que transportaba al equipo de fútbol brasileño Chapecoense, actualmente solo se constatan seis sobrevivientes mientras que 70 son las personas que murieron en el accidente. A continuación escribiré unas líneas para las que le pido tenga la mente abierta, es muy prematuro hasta para los grandes investigadores sacar conclusiones tan tempranas, pero yo quiero expresarle mi opinión sobre lo que aparenta ser este -permitame las comillas- "accidente".



Escudo el Chapecoense.

     Si usted no es muy adepto al fútbol, le invito a que busque a la persona que más sabe de fútbol que usted conozca y le pregunte si ya había oído hablar sobre el Chapecoense. Si soy yo esa persona, le digo sinceramente: hoy en la mañana que me levanté escuché hablar de este equipo por primera vez y yo soy una persona que sabe muchísimo de fútbol de todas las latitudes. En Brasil están algunos de los clubes más grandes del mundo: Sao Paulo, Santos, Palmeiras, Atlético Paranaénse, Cruzeiro, Corintians, Fluminense, Flamengo y algunos más que se me escapen en este momento. La Copa Sudaméricada es el segundo torneo de clubes más importantes de Sudamérica, y llama la atención que ningún grande haya calificado a la final, sino más bien, un completo desconocido. Dejemos acá este punto y prosigamos al siguiente.

     De los 76 tripulantes del avión, usted debe entender que ni siquiera la mitad era miembro de la delegación del club. Los clubes viajan con 18 futbolistas mínimo, más cuando es a un partido puntual, a lo mucho llevan 21 jugadores, más el cuerpo técnico, sumarán unos 6 más y con unos 3 delegados serán unas 30 personas solamente del club. Los otros 46 eran piloto, copiloto, sobrecargos y demás pasajeros particulares. Pasajeros particulares, es muy importante que comprenda eso último.

     Ahora prosigamos. Los medios de todo el planeta han hecho eco a la noticia de "Se estrella el avión del Chapecoense". Un equipo que como ya lo dije, no lo conocían ni en su país. Apartando a digamos, unos 8 trabajadores de la aerolínea, nos quedan 38 pasajeros particulares. Entonces acá es donde yo quería llegar ¿QUIENES ERAN EL RESTO DE PASAJEROS? Uno, uno tan solo de ellos ¿qué sabía? ¿quién era? ¿a qué institución pertenecía? Uno solo de ellos. 

     De la desaparición del vuelo de Malasia y del accidente del vuelo que sobrevolaba Barcelona hace unos años, se dijeron muchisimas cosas extra oficiales, se hicieron las preguntas que planteé recientemente. Entonces, la lección quedó aprendida: "mejor estrellemos un avión con un equipo de fútbol y que la gente hable sobre el equipo de fútbol, no sobre los otros 40 pasajeros de los cuales solamente uno era nuestro real objetivo".

     ¿Ahora me entendió? Como le dije al principio, es muy temprano para sacar conclusiones, pero lo que le estoy contando es lo más lógico y natural que se me pudo ocurrir. A todos se nos va a terminar olvidando el accidente del equipo de barrio, y peor aún, nunca a nadie se le va a ocurrir preguntarse quiénes más iban en ese avión, porque ya quedó instaurada en nuestra memoria colectiva que el accidente fue del avión del club, no de un avión particular que algunos de sus pasajeros eran futbolistas y los demás eran particulares.

     Pero bueno, ahora las miradas de la mayoría de investigadores "independientes" están centradas en La Habana, en el funeral de Silvino Alvarez, perdón, de Fidel Castro, quise decir. Cuando tenga mayor información sobre lo que les he escrito, se las haré saber.

11.11.15

Tercer mundo no es por gusto

     La Federación Salvadoreña de Fútbol, llamó a un pastor evangélico para que bendiga a la Selecta y así poder ir a ganarle a la selección mexicana al estadio Azteca. Entonces, si pierde la Selecta, no me quedará la menor duda, que será porque los mexicanos oraron más a Dios, por lo consiguiente, Él, le dará la victoria a México.

12.10.12

Sueño guajiro

     Hoy no es un día importante en El Salvador, no sucederá nada que determine el rumbo de la economía del país, no nos visitará Barack Obama, támpoco su santidad el Papa, peor aún no vendrá Justin Bieber, no ocurrirá ninguna catastrofe natural (al menos así parece y ojalá que cuando termine éste viernes no haya quedado como tonto), no habrán elecciones políticas, en fín, no sucederá nada que quede escrito en los libros de historia. Pero mis compatriotas están esperando desde hace meses éste día, hoy todo El Salvador se paralizará por 2 horas desde las 7 de la noche, ¿por qué?, porque se jugará un vulgar partido de fútbol entre dos de las peores selecciones del mundo. Pues sí, a eso nos quedamos, a conformarnos con exaltar nuestro orgullo primitivo (de hecho a todo tipo de orgullo lo considero primitivo (es un pecado capital)) pudiendo decir que se le ganó un partido de fútbol a una selección debil. Dicen que no tiene la culpa el indio sino el que lo hace compadre, nunca he entendido que significa eso, pero por extrañas circunstancias mi instinto me dice que en ese proverbio popular se resume lo que quise dar a entender. No quise tan siquiera googlear eso, lo que sí googleé antes de empezar a escribir éste artículo fue "sueño guajiro", porque inmediatamente pensé en escribir sobre el partido de mañana se me vino por antonomasia ese... esa locución. Que El Salvador vaya nuevamente a una copa del mundo es un sueño guajiro.

     Disculpenme por hablar de fútbol, lo he hecho solo dos o tres veces en más de 100 artículos, no me gusta hablar sobre ello en el blog, siento que lo ensucia, pero bueno me ví movido a hacerlo. Lo curioso del caso es que estoy completamente seguro que mañana en la noche yo mismo voy a estar sentado frente a la televisión con una Coca Cola y unas pupusas viendo el partido y emocionándome con cada jugada, estoy completamente seguro de ello, es parte de la doble personalidad que todos tenemos, porque a usted mi estimado lector la verdad es que no le consta como soy yo en persona, quizá soy todo lo contrario a como usted me puede haber llegado a conocer, y sinceramente eso nunca lo sabrá, para mientras solo le queda confiar en lo que un extraño de Internet le cuenta muy gentilmente. Dicen que el verdadero "ego", se da en la soledad, usted cuando esté solo evalue su comportamiento natural, no se lo cuente a nadie, no lo anote en ninguna parte, solo dese cuenta de como es usted cuando está solo. Es un bonito ejercicio para conocerse a sí mismo.

     Volviendo al partido, hagamos una analogía de lo que era la Alemania Nazi, ¿ustedes creen que éllos se alegraban cada vez que su selección de fútbol ganaba un partido y Hitler sentía que ya iban a conquistar un país si la selección nacional de ese país perdía?, verdad que no. Pero nosotros sí lo hacemos, eso demuestra donde estámos parados mentalmente: somos unos niños chiquitos que nos enojamos si el amiguito nos gana en un juego de pelota y nos alegramos y se lo restregamos en su cara si ganamos pero nunca nos interesará nada como por ejemplo si vamos a avanzar de grado en la escuela.

     Lo más importante de un país es su recurso humano, sin él jamás saldrá adelante sin importar lo rico que sea en recursos naturales. A mí que no me vengan con la "paja" de que el salvadoreño sigue siendo la mejor mano de obra calificada de la región, eso lo era antes cuando El Salvador en medio de una guerra no se fue a la bancarrota y todos queríamos (yo no había nacido pero soy salvadoreño) sacar el país adelante. Hoy hay mucho holgazán, esos holgazanes que mañana crearán un caos vehicular en el bulevar de los próceres para llegar al estadio Cuscatlán. Yo orgullosamente conozco gente que sigue siendo como el salvadoreño de antes, familiares y amigos, trabajan y/o estudian todo el día y no se quejan, ojalá alguna vez yo llegue a tener esa disciplina; pero menciono ésto como un dato que me llamó la atención, y es que toda la gente que yo conozco que es así, no le gusta el fútbol y ni saben que mañana hay un partido "importante", y les parecerá indiferente el resultado final. Son las causalidades que ahí están pero son pocos las que las ven. Quizá podría sintetizar lo anterior en que los sentimientos te trastornan el pensamiento y no te dejan evolucionar mentalmente, pero no quisiera que fuese así ya que yo creo en las emociones y los sentimientos como una parte fundamental de la humanidad. De todas formas yo entro en la larga lista de salvadoreños que mañana estaremos con los nervios a flor de piel por ese partido de fútbol.

Por lo pronto me despido, pasen un feliz fin de semana, vayan al cine y vean una buena película o salgan a dar una caminata al mar. Les va a caer bien en su salud.