21.10.11

No tenga una memoria corta

Peores acontecimientos han ocurrido. Imagen por Danilo Rizzuti.
En los ultimos días El Salvador ha sufrido una catástrofe la cual nos ha dejado muy golpeados como nación. El presidente Funes ha declarado que será imposible salir adelante sin la ayuda internacional, y que es la tormenta más copiosa que ha caido en los ultimos años. Esto último es lo que me ha llevado a reflexionar sobre si de verdad es la más copiosa como lo afirman los expertos.

Recuerdo que en 2,005, sufrimos la tormenta tropical Adrián, la cual al igual que ésta, obligó a suspender las clases por dos semanas en todo el país; en 2,009 la tormenta Ida, duró solamente lo que tarda el sol en ocultarse y volver a aparecer en el horizonte, el presidente Funes dijo en esa ocasión que en cuestión de tres horas llovió más que en tres dias con el huracán Mitch; en 2,010 la tormenta Agatha azotó nuestro país junto con otras tormentas más pequeñas cada cierto tiempo, las clases se suspendieron varios días periódicamente, fue corto; remontandonos más atras recuerdo en 1,998 a el huracán Mitch, yo solo tenía 8 años, pero recuerdo haber visto las tormentas con viento más espantosas en mi vida y que en la televisión pasaban unos escenarios de calamidad en el interior del país; en 1,982 yo no había nacido pero he escuchado sobre la catastrofe de Montebello, donde murieron sepultadas por un talud de lodo apróximadamente 500 personas; mi mamá me cuenta que en los años 60 también hubo un temporal en el cual no paró de llover en muchos días y los rios crecian y se llevaban animales, árboles y todo lo que encontraran a su paso; y qué salvadoreño no habrá oido hablar sobre el fámoso “diluvio” de principio de los años 30.

Pero no son solamente tormentas las que nos han afectado, en 2,001 viví los dos terremotos, y esa es la experiencia más devastadora de la cual he sido téstigo. Más de 700 muertos y miles de damnificados, y ahí quierase o no todo el territoria salvadoreño vivimos con terror esos días ya que no nos sentiamos a gusto durmiendo en lugares encerrados, máxime en casas con más de un piso. En 1,986 se vivió un escenario dantesco aca en la capital, muchos edifícios destruídos hasta sus cimientos y un caos fatal por la perdida de vías de comunicación, nadie sabía que había sido de sus seres queridos que se encontraban en otros puntos de la capital. El terremoto de 1,986 fue el equivalente para los salvadoreños, del 11-S de los estadounidenses.

Dejado claro eso, yo me pregunto cómo carajos es posible creer en la opinión de las personalidades públicas y la vox populi, al referirse a que lo que vivimos estos días ha sido lo peor que le ha ocurrido al país en su historia (sin contar la guerra, en eso estoy totalmente de acuerdo). Personas sexagenarias comentan que no recuerdan una catastrofe similar, los niños van a recordar esta tormenta como la más grande en la historia del país. Yo sé que no es así, en mi vida, se que hemos vivido cosas aún peores. El otro año cuando nos esté lloviendo de nuevo, manejaremos el mismo discurso: “es la tormenta más grande en la historia del país, porque no recuerdo alguna parecida”. Cuando llegase a haber otro terremoto diremos: “Este fue peor que el (los) de 2,001” y claro que nadie recordara el de 1,986.

Tenemos una memoría muy corta, no recordamos casi nada de nuestra historia, y como dijo George Santayana: "Aquellos que no recuerdan el pasado, están condenados a repetirlo." Mientras no tomemos medidas ante las catastrofes naturales que nos azotan, periodicamente las estaremos reviviendo, a veces con más y a veces con menos intensidad, pero ahí estaran y se aplicará el dicho popular: “ni las manos puso”.

Ojala y en los próximos años, el Estado implemente planes contingenciales ante catastrofes y asigne una partida del presupuesto general de la nación para esas calamidades. Quizá ya existe esa partida, yo no soy un estadista, pero al menos no se percibe como si de verdad la hay. Al final es deber recordar que es mejor prevenír que lamentar.