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13.12.13

Algunas frases del día a día


     En el día a día, es más que normal, necesario desenvolverse en medio de muchas personas, y en la mayoría de casos uno no elige a esas personas; es decir, la convivencia social nos exige mantener una comunicación abierta con todo mundo, y es en esa convivencia en dónde he escuchado algunas frases que los salvadoreños repetimos constantemente en una conversación, y que por lo general buscan enfatizar en una solución que está por demás decir, fuera de lugar o al menos ni siquiera de lo que en realidad acontece. Así que acá le escribiré 3 frases de esas que hablo. Seguramente, usted encontrará más una vez que lea a qué tipo de frases me refiero.

       "Es que el problema es este": Entiéndase cuando la persona va a dar su opinión sobre algo de lo que lleva hablando 20 minutos, y de la nada se le ocurre una explicación más y la expone como "el problema", dando a entender que ha descubierto la verdadera razón de las inquietudes de sus semejantes. En los programas televisivos de entrevistas se escucha mucho eso. Cito en el que ocurre más la repetición de esta frase y es “Dialogo con Ernesto López”, un programa que siempre que puedo (si me levanto temprano) veo, y en el que los días viernes con sus invitados de siempre, el distinguido señor Julio Valdivieso, saca a relucir a menudo en diversos temas esta frase, y una vez que la dice y da la panacea que creía conveniente, el programa sigue como si él no hubiera dicho nada, y es que el problema no era ese, solamente era su opinión. Lo usé a él como ejemplo, pero ocurre en la mayoría de los casos cada vez que alguien dice esa frase.

       "Mirá, te voy a decir la verdad": Lo dicen cuando se aburren de argumentar con una persona en una plática que se empieza a tornar calurosa. El significado que esta frase conlleva, es similar al de la anterior, ya que previamente se asume un engaño que ha motivado a que la actual conversación se lleve a cabo. La persona que la dice, únicamente estará dando su opinión, la cual no necesariamente es la verdad así como este la ha querido vender, sino que es solo una opinión fruto de la apreciación de la persona que la dice. Por ejemplo si una persona no encaja en determinado lugar, alguien se le acercará y luego de obtener una ilusoria confianza, le dirá esa frase y le expondrá por qué no encaja en ese lugar. Esto no necesariamente es así, ya que como lo dije antes, le dirá solamente una opinión personas; ya que retomando el tema de la convivencia social, es importante recordar que la personalidad de una persona no tiene que ser la misma que la del reducto en la que se desenvuelve, y es importante reconocer esto antes de emitir juicios sobre el acoplamiento de alguien a un nuevo espacio. Pero ese fue solo un ejemplo, habrá más casos en los que se utiliza la misma frase que de seguro usted podrá identificar.

       “Esas son locuras”: Frase que está de moda en los últimos días con los políticos de mi país. Así como el instinto primitivo nos enseña que ante una amenaza física, la primera reacción del cuerpo al verse acorralado, es elevar las manos a la altura de la cara; la sociedad moderna nos ha enseñado que ante una amenaza del tipo que atenta contra la imagen pública de una persona, hay que responder con “esas son locuras”. No hay nada que delate más a una persona, que responda de esa manera. Si a usted lo acusan de algo, simplemente diga “no lo hice” o la frase que vaya más de acuerdo con su situación, pero si lo primero que se le viene a la mente, es una frase que busque desprestigiar al emisor, lo único que está logrando es decir “sí, yo lo hice”. “No” y “sí”, son dos palabras tan cortas, pero con un gran valor intrínseco que muchas personas no conocen, y en su lugar prefieren darle vueltas a cuestiones bien puntuales.

       Bueno, lo invito a que piense en esas tres frases y la próxima vez que las escuche en su devenir diario, dese cuenta del contenido real del mensaje que le está queriendo vender el emisor de estas mismas. Y si usted conoce a personas que tienen una muletilla, analícela y póngala en contexto de la situación en que la usa siempre, y verá lo que en realidad quiere dar a entender esa persona cuando la dice.

21.2.13

Como habla un salvadoreño

     Si piensa que esta será una oda más al caliche salvadoreño, está totalmente equivocado. La intención de este artículo es demostrar la forma tan horripilante en la que hablamos los salvadoreños. No encontrará lo que usted viene buscando, entiendase: "el salvadoreño no come, sino que se harta; el salvadoreño no besa, sino que amasa..." Usted lo que encontrará será una crítica fundamentada en experiencia propia de toda la vida, sobre como nos damos a entender y como se nos tiene que hablar para que nosotros entendamos.

     A la hora de hablar no somos exigentes, pero si muy redundantes; esto quiere decir que de las formas más simples estamos repitiendo muchas vecez la misma cosa dicha de diferentes maneras, alegando que se hace con el fin de enfatizar, porque si hay algo que tenemos es que así como se nos enseña desde niños en la escuela, que los datos importantes hay que subrayarlos o escribirlos con otro color, cuando hablamos intentamos hacer eso también.

     A la hora de escuchar nos gusta que nos expliquen las cosas muchas veces y que se reduzcan a su mínima expresión para que las podamos entender, porque si nuestro interlocutor no lo hace no entenderémos qué nos quizo decir. Un ejemplo de ello es lo que hace el presentador de un programa deportivo en una televisora local, que siempre cuando le van a explicar algo recalca como 3 veces que lo haga "como si tuviera 7 años" para que le pueda entender bien.

     He aca un ejemplo de lo anteriormente expuesto. De una forma como al salvadoreño le gustaría una explicación: "Mirá, lo que tenés que hacer es que cuando vayás a esa entrevista en la embajada, vos tenés que decirle que no vas a ir a trabajar, que tu tía la que te mandó la invitación es la que te va a costear los gastos también. No le vayás a decir que a tu hermano lo deportaron hace 3 años, ¿me entendés?. Vaya pues te lo voy a decir de nuevo, vos solo deciles que no vas a ir a trabajar y que tu tía que tiene residencia y te mandó la invitación te va a pagar todo lo que necesites hayá, ¿oíste Yahaira Yesenia?". Dicho lo anterior de una manera sucinta solo viene siendo necesario decirlo así: "Mirá, vos recordá que querés una visa de turista, y si te pregunta algo más hay se lo respondes". Pero no, nos sentimos en la necesidad de pensar que nuestro interlocutor tiene nuestro mismo retardo mental y empezamos a darle explicaciones que nadie nos pidió y de una manera como si estuvieramos tratando con un niño.

     Yo soy defensor de las explicaciones claras y cortas, muchas vecez por eso parezco que soy grosero, pero ni modo, así es como hay que decir las cosas: claras, específicas y breves. Claras, porque es necesario tener la información necesaria a primera mano y de una sola vez, no a "cuenta gotas". Específica, porque cualquier dato que no tenga que ver, puede contaminar lo que ya se dijo y entorpecer las cosas. Breves, porque no siempre el interlocutor tendrá una buena memoria y mientras más corto sea el enunciado de lo que le decimos, será mejor para él y entenderá todo a la perfección. También es importante el tono en que se dicen las cosas, porque no es lo mismo decirlo a un tono de voz normal capaz de que le entiendan todos los puntos en las íes, u otro tono en el que solo usted logre escucharse porque así por muy claro, específico y breve que sea nadie le entenderá qué quiso decir.

     Un ejemplo de lo último puede ser cuando usted ha prestado algo, y quiere que le devulevan ese algo pero no se atreve a pedirselo a esa persona a la que usted se lo dió. El salvadoreño promedio saldría con algo como: "mirá crees que me lo podes prestar (notese que le dice "prestar" cuando le pide que le regrese su propiedad) eso que te presté, esque no es mio y me lo están pidiendo, hay te lo traigo otro rato". De esa manera usted marcó la pauta para cosas innecesarias, como que ese objeto tiene otro dueño y adquirió el compromiso de darselo en otro momento, aunque usted no quiera hacerlo. La forma correcta habría sido que con un tono de voz fuerte y claro decirle: "devolvémelo por favor". Así usted no dejó espacio para ambigüedad alguna, el mensaje fue claro, específico, breve y fue realizado con un tono de voz normal o fuerte pero correcto.

     Pero bueno, la RAE define una palabra llamada "cantinflear", como: " Hablar sin comunicar mensaje alguno ni cubrir el punto. También puede consistir en el expresarse con frases, o palabras incoherentes, incompletas o fuera de orden". Lo que entiendo que viene siendo lo que las personas de El Salvador hacen cada vez que hablan, porque en una sola frase no te dicen nada y te tratan como si fueras tarado por la manera en que enfatizan todo. Pero bueno, creo que hasta yo estoy enfatizando en este artículo, después de todo yo soy salvadoreño y aunque critique esta forma de expresarse, probablemente yo también la uso porque al final de todo el subconsciente podría ser el mismo en un mismo territorio. A lo mejor siete millones de cerebros sean un solo cerebro, unos con más y otros con menos, pero todos con el mismo cerebro. Nadie es especial, nadie es diferente.

14.11.11

Intente hablar bien

Hablar bien, es algo tan básico pero tan difícil. Cuando se ha logrado es la máxima expresión de la delicadez humana. A lo mejor muchos no sepamos escribir bien, porque escribir es un arte que pocos dominan, pero hablar bien lo han hecho muchas personas en la historia de la humanidad y han logrado cosas grandes, cosas que ni usted querido lector, ni su servidor lograremos ni en 2 vidas seguidas. Me reservo el derecho de citar los ejemplos respectivos.

¿No sabe qué es conjugar un verbo en pretérito pluscuamperfecto?, ¿piensa que "pulcridad" es una palabra reconocida por la RAE?, ¿usa palabras anglosajonas adaptadas al español como lo son "parqueo", "wachar" o "cora"?. Si hace alguna de esas cosas usted no habla correctamente. El pretérito pluscuamperfecto , es un tiempo verbal para el pasado. Yo recuerdo que me lo enseñaron en cuarto grado, ¡y bueno! me pareció que "pretérito pluscuamperfecto" era un nombre bien gracioso y ya nunca se me olvidó su significado. Por ejemplo usted lo usa cuando dice: "Recién me lo comí, y me dijeron que ya había caducado". ¿Captó la escencia de esa conjugación?. La palabra "pulcridad" está mal dicha, su forma correcta es "pulcritud". Y el spanglish es algo de mal gusto, que solo se vé bien en Baja California o en Laredo, Texas.

¿Eso será spanglish?


a mi me gusta ver mucho la televisión española, porque ¡bueno! me gusta la forma de hablar que tienen, y dicen muchas palabras que por aca no se utilizan, como por ejemplo "aparcamiento" o "setos". Sí, sí, sí, llamenme rídiculo si quieren, pero yo considero que el castellano hay que hablarlo correctamente sin andar utiizando expresiones propías de nuestros países latinoamericanos. Recuerdo como en 2,008 una vez estaba conversando (ojo, se dice conversando, no chateando) con joven de la querida Colombia, a dicho joven tuve que bloquearlo pronto, porque por más que yo le insistía que escribiera un español estándar (ojo, que en español se dice estándar, no standard) y el más insistia en usar frases que solo conocen en su país, así que con mucha pena tuve que bloquearlo.

Támpoco considero correcto que las palabras en otro idioma se pronuncien como si están en español, ese error es muy recurrente con las palabras en francés y alemán. Por ejemplo los apellídos franceses Chopin y Papin, mucho los pronunciaran así como están escritos, pero estoy seguro que usted lector sí sabe como debe de pronunciarlos. En alemán se utilizan mucho las vocales ö y ü y para pronunciarlas algunas personas hacen caso omiso de la dierésis, además de "ß" la fámosa ese-zeta, la cual ha muchos he escuchado pronunciandola como si fuese "B" porque la confunden con la letra griega beta.

Recuerde que es bonito hablar bien, más cuando se trata del español, la lengua romance más espectacular. No importa si las palabras le parecen largas o que hay muchas reglas, pero eso no se compara con el placer auditivo de escuchar a una persona pronunciando una por una de una forma ordenada y fina cada consonante y vocal que forman a las palabras en castellano. Espero en unos dos años estár escribiendo un artículo respecto a lo lindo que es escribir bien, para mientras me conformo con esta ortografía que solo me sirve para darme a entender, nada más.