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14.12.17

Notas sobre el devenir de la mente

Los espejismos en que seguimos habitando están a la luz del día, pero siguen estando bajo una telón que no nos permiten ver lo que son. Todos conocemos cómo funciona todo, sin embargo seguimos pecando de incrédulos por buena voluntad. Es algo más que hacerse de la vista gorda, es haber entendido de la peor manera que el mundo sigue su ritmo en el que no somos capaces ni de meter las manos.

Aceptar la existencia independiente de cada uno, es el primer paso del ser para darse cuenta de lo efímero que es todo afuera de nuestra mente. Nadie puede estar seguro de nada, no más de su propia existencia, pero hasta ahí. Cada paso que damos es una manifestación de energía caótica que de alguna manera saldrá y no siempre tendremos el control para conocer de qué somos capaces. Todo esto no deja de ser menos inquietante cuando se le relaciona con los espejismo a los que me refiero al inicio; es decir, uno puede conocer el mecanismo y sin embargo el mundo sigue girando de la misma manera carente de sentido. Entonces surge la siguiente pregunta ¿El individuo puede hacer algo? La respuesta no está a mi alcance, o al menos eso quiero creer, porque me es meridianamente claro decir: "no"; porque si no fuera así, yo ya lo hubiera cambiado mi mundo, el de mi mente; pero sigue siendo el mismo.

No sé si alguien ya haya logrado comprender la vida, yo estuve a punto de hacerlo hace poco más de un año; pero me alejé del camino y ahora estoy mucho más lejos que lo que estaba al principio. La realidad es todo lo que nos debería interesar.

14.10.16

¿Qué es el solipsismo?

     Recordemos primero el sistema por el cual de acuerdo a la ciencia oficial, percibimos todo nuestro entorno durante toda nuestra vida. Cuando usted ve, huele, escucha o toca algo; los neuroreceptores recogen esos estímulos que van desde un cambio en la presión hasta el reflejo de la luz y mediante un proceso metabólico son conducidos a través de una fibra nerviosa hasta el sistema nervioso central. Es en este lugar en nuestro cerebro que se dan las conexiones neuronales necesarias que nos permiten interactuar con el medio que nos rodea. Son estas conexiones las que se dan para saber que nos han golpeado, nos han cegado con una luz muy fuerte o para sentir el beso que nos han dado. A partir de este punto final en estas conexiones es que se concibe el concepto de solipsismo. Antes de continuar y explicarle de una vez por todas qué es, permitame ponerle en contexto un poco de como me volví hacia esta corriente filosófica.

     Desde hace unos 15 años, siempre tuve una duda que nunca me dejaba en paz ¿cuál es el sentido de la vida? No me malinterprete, no hablo de tendencias suicidas; sino como una curiosidad sana, siempre quise saber qué es la vida, para qué la vivímos y más tarde esa duda sin resolver la transformé a ¿qué es la realidad? Actualmente, el solipsismo me llevó a empezar a aprender cuál es el concepto de realidad el cual dicho sea de paso es muy difícil de entender. A la edad de 11 o 12 años, recuerdo que hacía el ejercicio mental de imaginarme el universo sin una sola vida biológica en toda su infinidad, luego sin ningún tipo de cuerpo celeste, luego sin ningún tipo de energía o deidad. Al final de ese ejercicio siempre quedaba mareado porque llegaba a imaginarme La Nada. ¿Qué es La Nada? la falta de El Todo, pero ¿cómo puedo definir El Todo a partir de La Nada? Se lo planteo en términos más metafísicos: si no existiera Dios, ni el espíritu, ni el alma además de la falta de planetas y del mismo universo ¿qué hubiera? Esa pregunta me la hacía a los 11 años y me dejaba muy mareado y confundido. 

     Cuando tuve acceso a Internet, intenté encontrar la respuesta a estas dudas. En mis primeras aventuras para conocer qué es la realidad, descubrí que ni por cerca yo era la única persona que se había preguntado esto; lo que me pareció lo más natural del mundo. René Descartes, dedicó buena parte de su vida a intentar explicarse qué es la realidad. Él también era solipsista, ya que cuando dijo "Pienso, luego existo", practicamente con esas palabras definió todo lo que yo intento explicarle en este artículo. Fue hasta el año pasado que descubrí que mi forma de ver la realidad, tenía este nombre; es decir, yo ya conocía el solipsismo pero no sabía que eso era.

     Retomando el proceso metabólico del que le hablé al inicio de este artículo. Estamos en que las conexiones neuronales, en respuesta a estímulos nerviosos de nuestro ambiente son las que nos permiten darnos cuenta de todo; es decir sin estas conexiones neuronales, estaríamos en un estado catatónico. Recuerde "PIENSO, LUEGO EXISTO" ¿Qué tal si hacemos ingeniería inversa? ¿Qué tal si en lugar de que las conexiones neuronales sean la reacción, mejor sean una acción? Primero piense, luego exista. Primero realice esas conexiones neuronales, luego vea lo que ocurre en su ambiente. Si lo quiere interpretar a un nivel de ciencia ficción, imaginese un viaje hacia el futuro en microsegundos a nivel mental. Esto es el solipsismo, mis amigos.

     Por eso digo que Dios está en nuestra mente. Un religioso le ora con toda su "fe" a Dios para pedirle algo. Le planteo que lo que ha sucedido, es que esa "fe" le ha permitido hacer las conexiones neuronales correctas para que pase lo que le ha pedido a Dios. En mi vida, me he topado ante muchas situaciones en que si bien las opciones eran multiples, yo siempre me concentré en una sola y ante todo pronostico he conseguido lo que me planteé sin titubear desde el principio. Obviamente esto no siempre es así, porque para que de resultado hay que creer en ese resultado y si por ejemplo me quiero ganar la lotería, yo sé que el solipsismo nunca me concederá tal hazaña porque por más que me esfuerce yo sé que las probabilidades son pocas y eso no permitirá que se hagan las conexiones adecuadas. Pero por ejemplo, si usted quiere salir temprano del trabajo y para ello necesita que su jefe se retire pronto, pues tenga la completa certeza que si le ve a su jefe comiendo algo eso le hará daño y tendrá que irse temprano a su casa. Es así. Pienso, luego existo. 

     Pero ojo, el solipsismo no es solamente una herramienta con la que usted podrá anticiparse a una situación. Va más alla de eso y culmina bajo esta misma lógica en la explicación de qué es la realidad. Será un poco difícil explicarle, pero verá, a mí ni a usted no le consta la existencia de nadie más. Yo sé que existo, estoy 100% seguro de eso; y yo basado en conexiones neuronales me doy cuenta de que usted está ahí, a la par mía, detras de una computadora o a mil kilómetros de distancia; pero no hay manera de que me conste que usted existe. Y es lo mismo con usted hacia todas las personas incluyendome a mí. Todos estamos seguros de nuestra existencia pero nada más de eso. No tenemos la manera de constatar la existencia de los demás a no ser por las conexiones neuronales que nuestro cerebro nos indica que los demás están ahí. Y es apartir de este punto, que se complica más la cosa si no me consta que nadie más exista ¿por qué yo sí existo? es que acaso yo o usted en la misma situación somos especiales, partiendo que no hay nadie más y ser especial pasa a carecer de sentido. Pues la explicación es una Entidad Divina, la cual existe en algún lugar del universo y que posee una superinteligencia capaz de simular toda nuestra vida. Una entidad lejos de nuestro entendimiento. Ejecutando rutinas que en su conjunto llamamos "Realidad". Acá es donde la cosa se pone más escabrosa y así como a los 11 años me confundía imaginar La Nada, actualmente esa Entidad Divina es la manera concluyente a la que se llega para explicar el sentido de la vida.

Kyle Broflovski.

     Para ir cerrando, recuerdo como a los 15 años viendo un capítulo de South Park, Kyle en medio de las aventuras de sus amigos, él pasó todo el capítulo intentando explicarse a sí mismo qué es la realidad, Al final del capítulo logró entenderla, no la explicó, solo se vió que logró entenderla y alcanzó un nivel de conocimiento tal que evolucionó a nivel mental. Es quizá lo que los hindúes llamaban Nirvana, ya que la leyenda cuenta que Sidartha Gautama, una vez que terminó de meditar, alcanzó el Nirvana y dejó atras su vida terrenal.

18.3.14

No hacerle caso a la televisión


        Cuando usted lea lo que le diré a continuación, probablemente su respuesta natural sea: “pero si eso ya lo sé, capitán obvio”. Pero francamente yo creo que usted piense eso por ese misterioso suceso que los humanos practicamos día a día, y es que lo obvio nos parece obvio solo hasta el momento que nos dicen que lo es. Ponga atención y si quiere escríbalo en una nota junto a su cama: la televisión no representa la realidad. 

     La televisión representa un conjunto de intereses de grupos poderosos, que nos muestran una serie de productos sesgados a su conveniencia. No dejan nada a la espontaneidad. Si de repente aparece un revolucionario expresando sus ideas, ese revolucionario con sus ideas ya estaba agendado junto a su discurso con previa aprobación de los dueños de la televisión. 

     La realidad es usted, es su familia, es el amor por lo que hace. La televisión le intenta vender la realidad que desde su punto de vista es la verdadera. Por ejemplo si unas personas que se mueren de hambre cierran una calle, la televisión se lo vende como unos vándalos sin oficio con actitudes terroristas que solo buscan la desestabilización nacional. Si el Estado cierra una calle, la televisión nos lo vende como un contratiempo, pero que al final nos traerá paz y bienestar a toda la población, pero no nos muestran las estadísticas del Seguro Social con un aumento de casos remitidos al hospital psiquiátrico por los altos niveles de estrés que produce una sola calle cerrada en un lugar peligroso en horas pico. Si gana las elecciones presidenciales un candidato X, una cadena de televisión defenderá los intereses del sector poderoso que representa, mientras que otra cadena representará los intereses de otro sector poderoso al que esta representa, y nos contarán los pro y los contras del resultado de esa elección y mientras una cadena nos contará como comeremos mierda en los próximos 5 años, la otra cadena nos contará todos los beneficios sociales que tendremos con el nuevo gobierno. 

     La solución para que la niñera de un ojo deje de decirnos en qué o quién debemos de creer, es dejando de verla. Es difícil, pero no es imposible. A mí en lo personal me gusta escuchar la radio, que si bien en concepto de opiniones es lo mismo, pero curiosamente quizá esa libertad que nos permite la radio al no estar sentados viéndola directamente, nos deja un ratio de libertad bastante bueno para no dejarnos engañar tanto como lo hace la televisión. 

     Imagínense que feo es mirar unas 4 horas al día de estrés en la televisión y que de esas 4 horas, 2.5 horas son de publicidad, donde nos enseñan que si no tenemos el último celular que ha salido no estamos en nada, o que si no vamos a tal centro comercial o no compramos tal ropa pareceremos vagabundos. 

     Infórmese como lo hacían nuestros abuelos. Vaya a la calle.

30.7.12

No crea en teorías conspirativas

Breve artículo donde pongo fín a alguna clase de basura conspiranoica de la que he tratado en mi blog. En el próximo artículo regreso a como era antes.