18.1.17

Agradecimientos

Llegar a este punto no fue sencillo. Muchas personas me ayudaron y los recordaré para siempre. En las siguientes líneas mencionaré únicamente a unos cuantos, y es que, si mencionara a todos, tendría que escribir un tomo especial solo para ello.

A mis padres, Ana Marina Castillo de González y Alex González Chinchilla. Son las dos personas más increíbles que conozco. Han estado a mi lado todo el tiempo y ellos son la principal razón por la que me encuentro en este escenario.

También le agradezco a mi hermano Alex Noé, siempre me ayudó puntualmente en cualquier necesidad que tuve. A mis tíos, Israel y Manuel González, que me apoyaron mucho todo este tiempo. Más que agradecimiento, le dedico este trabajo de graduación a mi hermano Leandro Leonel en su difícil jornada.

De los amigos que conocí en toda la carrera, solamente mencionaré rápidamente a algunos y es que no acabaría si me pusiera a enumerar detalles: Bayron Villarán, Samuel Cornejo, Ruth Alfaro, Nelson Villaherrera, Daniel Flores, Jimmy Herrera, Hernán Gálvez, Javier Alemán, Armando Ramos, Luis Palacios, Alonso Vásquez, Ignacio Flores, Yuri Cruz, Kevin Argueta, Xochilt Portillo, Santiago Palma y Tony Alvarado. Gracias a todos ustedes.

En 2012, conocí únicamente por un mes a una gran persona. Un mes, una semana, un día o una hora es suficiente para darte cuenta de la grandeza de alguien. En enero de 2013 me enteré que había fallecido. Yo dije en ese momento, que mi tesis iría dedicada a su memoria. Ahora cumplo lo que honré en ese día, me refiero a Emerson Cañas. Compañero olvidado por la mayoría. Una gran persona.

De todos los profesores que tuve en la universidad, de cada uno aprendí algo bueno. Desde los del área básica hasta los especialistas de la escuela de ingeniería eléctrica, pasando por los que nos daban la bienvenida a ese recinto. Empezando por nuestro asesor de tesis y director de la escuela de ingeniería eléctrica, el ingeniero Armando Calderón al cual le estaré eternamente agradecido por habernos dado una oportunidad y creyó en nosotros. A los ingenieros Walter Zelaya y Marvin Hernández, a los que considero mis amigos. Al ingeniero Wilber Calderón, que siempre está ayudando a todos los estudiantes de la carrera, gran docente. También al doctor Carlos Martínez, al cual admiro por su dedicación en su trabajo.

Finalmente, y no menos importante, a mis compañeros de tesis Rafael González y Cesar Hernández. De quienes destaco el profesionalismo con el que trabajamos todo el ciclo. Tuvimos diferencias, las cuales nunca estuvieron arriba de nuestro interés colectivo y semana a semana avanzamos sin descansar a pesar de estas. Como recompensa, en un ciclo académico, concluimos nuestra empresa.

A todos, muchas gracias.

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