23.3.13

No es una introspectiva al salvadoreño

     Quizá, en los últimos años abundamos los blogueros que intentamos hacer una introspectiva de la sociedad, somos muchos. Tengo ganas de hacer una, pero no leerá nada especial que usted no haya leído ya en quinimil blogs más. Yo vivo en El Salvador, puedo hacer una sobre este país, pero casualmente el comportamiento en un país de una determinada región es similar al de los países que lo rodean, por lo que sería injusto decir que usted ha leído introspectivas salvadoreñas, cuando en realidad son introspectivas de muchas partes de América Latina, pero que nuestro corto campo visual que no va más haya de la punta de la nariz, no nos deja verlo.

     Los salvadoreños no somos especiales, no somos nada únicos. Las cosas que hacemos mal, alguién ya las hizo peor. Con las cosas que hacemos bien, ocurre lo mismo. Si bien, no dejan de ser molestas algunas conductas que tenemos para encarar diferentes situaciones. Conductas que por más que en mi mente las abro con un bisturí y las veo de adentro para afuera, de abajo hacia arriba y en todas direcciones; no termino de comprender por qué actuamos de determinadas maneras.

     No entiendo por qué muchos hombres, escupen tanto. Usted llega a un lugar y hay un hombre ahí, ese hombre lo más seguro que haga recien lo vea a usted será recoger saliva con un sonido gutural y luego escupirá. Quizá su instinto primitivo les indica que tienen que marcar su territorio. Ese es un acto reflejo, porque lo hacen inmediatamente miran a alguién, algunos lo acompañan esto acomodandose con la mano derecha, los organos reproductores desde afuera del pantalón. No importa quién esté frente a esa clase de individuo, siempre hacen eso. Quizá tienen una homosexualidad latente que los inhibe a aceptarla frente a los demás y necesitan demostrar su virilidad de esa manera. Yo siempre que veo eso, digo en mi mente: "Hombre, yo sé que eres homosexual, no tienes que probarle a nadie que no lo eres, sé feliz, a muchos no nos importa tu preferencia sexual". Todo eso lo pienso empezando por el acto de ver escupir a alguien.

     Mucha gente vive su vida compitiendo. Les dices: "me duele la cabeza"; te responden: "no jodas, a mí me duele más". Les dices: "Mirá mi celular nuevo"; te responden: "pero y ese puede hacer lo mismo que el mio". Les dices: "Tengo fiebre"; te responden: "¡Ja!, y eso que no me viste como estaba ayer en la noche yo, si hasta hielo me puse en la frente". Les dices: "ayer me asaltaron 3 sujetos"; te responden: "No'mbre, a mí la semana pasada seis mareros me salieron en la calle". Creo que dejé claro mi punto; y es que yo conozco a muchísima gente que se comporta de esa manera, gente de toda mi confianza inclusive, que si alguien les cuenta algo, ellos buscan en su archivo mental un evento en el que le ganen a esa persona. En todo el país hay gente así, que a mi ver son muy egocentricos, ya que no son capacez de interesarse en lo que le sucede a la otra persona, sino que siempre creen que todo trata sobre ellos y piensan que la otra persona siente necesidad de conocer datos similares sobre su vida. Salvadoreños, a poca gente les interesa su vida, y creanme que al menos a tres cuartas partes de personas con las que se relacionan al día, les importa su egocentrísmo, porque esa misma cantidad de gente es igual o peor que ustedes.

     Hay personas que se comportan como si hubieran salido todos de la misma fábrica, ojo, como producto manufacturado, no como empleados. Haga la prueba, vaya a pagar alguna factura como el agua o el teléfono a alguna oficina correspondiente. De entrada verá como casi toda la gente está con sus facturas en la mano en un lugar visible, y a veces hasta las levantan supuestamente para moverlas y darse aire, pero en realidad yo sé que lo hacen para que todos los demás veamos que lleva su factura. Quizá si no hacen eso, tienen miedo que el vigilante del establecimiento se les acerque y les diga: "mire, su conducta es sospechosa y está poniendo nerviosos a los demás clientes porque vemos que usted no trae nada en las manos (¿Captan la ironía?). Le voy a pedir que se salga de estas instalaciones físicas y no vuelva hasta que nos venga enseñando en las manos la factura que va a pagar". El comportamiendo de la mayoría de salvadoreños es de fábrica, o quizá, quizá, quizá sea porque ven mucha televisión y ahí en su subconsciente les clavan como deben de comportarse ante diversas situaciones sociales, y que si no lo hacen así, deben de estar al tanto que pueden ser catalogados como unos bichos raros salidos de otra dimensión.

     Les doy mi palabra que algunas veces no quisiera ser como soy. No soy un buen ejemplo en ningun aspecto de la vida, pero al menos quisiera que mi consciencia fuera un poco más como la de cualquier salvadoreño y disfrutar de las babosadas que disfrutan los demás, pero no puedo porque a mí todas esas babosadas y sus comportamiendos ante esas babosadas me parecen denigrantes y atentan contra la integridad mental de quien los realice. Definitivamente mal de la cabeza no estoy, además de estar lejos de ser un sociopata y no tengo bipolaridad. Soy igual las 24 horas del día,  mis amigas, amigos y yo nos reímos todos los días y ellas y ellos no son como yo; pero de alguna manera sé que así como soy me acompañará toda la vida y jamás me sentiré realizado en una sociedad de profundos estereotipos y enajenación mental. 

Felices vacaciones.

14.3.13

El problema son los salvadoreños

     El Salvador es un lindo país, tiene un clima bastante agradable, si bien hace calor, pero no es un calor sofocante como en otros países, en la capital no sobrepasa los 30° y en las zonas más calientes no sobrepasa los 35°,  uno puede desarrollar su vida de lo más normal con este clima. Las pocas semanas que hace frío es un frío bastante tolerable, en la capital no baja de los 15° y en las zonas altas no baja de los 5°. Tenemos lindas playas y montañas donde se puede pasar de maravilla con la família y amigos y las cuales por la geografía del país están muy cerca las unas de las otras. La comida es una exquisites, la base principal es el maíz y de este producto que abunda en esta tierra, se hacen muchísimos platillos que se han heredado desde hace varíos siglos. Yo invito a todos los que lean este artículo y no sean salvadoreños, a que se den una vuelta por mi lindo país y comprueben las maravillas de las que les he escrito hasta el momento, porque claro, no todas son maravillas, mi país como cualquier otro también tiene sus problemas, y el principal problema de El Salvador, somos los salvadoreños.

     Somos unas personas bien pequeñitas y gorditas que siempre estamos viendo como nos aprovechamos de los demás, y que siempre estamos quejandonos de todo. Si usted piensa venir a nuestro país, permitame advertirle que ya sea que entre a comprar algo a un comercio pequeño o uno grande, los empleados uno a uno, desde el de la entrada hasta el del fondo, intentarán hacerlo gastar más dinero del que usted planeaba utilizar. Le dirán artimañas baratas como: "esto es lo que usted siempre ha estado esperando", "usted es uno de nuestros clientes preferenciales", etcetera. Practicamente le querrán dar a entender que el negocio para el que trabajan está dispuesto a perder dinero solo para que usted compre lo que ellos le están ofreciendo.

     Si usted después de lo anterior no quisiera entrar a ningún centro comercial, no se preocupe, que cualquier salvadoreño que se encuentre en la calle, de alguna u otra manera buscará inmiscuirlo en una conversación en la cual él le contará como el harina, los huevos, los frijóles y la gaseosa están bien caros; pero no le contará sobre su Samsung Galaxy de 700 dolares, o su factura de televisión por satélite e internet por 100 dolares, mucho menos le contará sobre la colegiatura de su hijo de 200 dolares, o sobre sus parranditas de fin de semana de 400 dolares. Pero le estará enfatizando que es un robo pagar 25 centavos por un huevo de gallina, o que se siente indignado por pagar 50 centavos por una libra de azucar, o como una taza de café le cuesta 25 centavos. ¡Hay no!, ¡pero como se aprovechan de nosotros los inocentes e inteligentes salvadoreños de buen corazón!.

     Es más, usted como turista extranjero debería de prestarnos dinero a los salvadoreños. Sí, eso es, prestenos o mandenos dinero todos los meses para poder seguir pagando nuestras cuentas tan básicas como lo son el celular y el cable. Además, hay pobres salvadoreñitas que están esperando su fiesta rosa y que su papá se parta la espalda para conseguirle 1000 dolares para que invite a una linda fiesta a sus amigos del "cole", no es suficiente, ya que las demás amigas de ella tuvieron su fiesta en la cual sus papis de apellidos hebreos e ininteligibles gastaron al menos 10000 dolares para la fiesta de cada una.

     Yo he escuchado que los salvadoreños nos caracterizamos por trabajadores, pero eso me parece relativamente igual a que nuestro himno nacional, es el tercero mejor del mundo. Pero de todas formas, nosotros mismos somos buenos para ensalzarnos en lo positivo o en lo negativo. En las redes sociales se leen cosas como: "¡yeah! ya llegamos los salvadoreños a la disco, acaba de empezar la verdadera fiesta", "¡yeah!, no hay nadie como nosotros los salvadoreños a la hora de joder", "¡yeah!, somos los mejores en {inserte cualquier cosa denigrante}". Yo lo único que comprendo cada vez que alguién escribe o dice algo así es: "mirennos, somos especiales, heeeeee". Ninguna persona en el mundo, es especial todos somos iguales, no existen personas que valen más que otras. Los salvadoreños nos creemos especiales y estamos convencidos de que valemos más que los demás y eso justifica nuestro aberrante comportamiendo. 

     Los salvadoreños somos un cancer para El Salvador, nos lo estamos comiendo vivo; este país necesita quimioterapia urgentemente. Nuestra densidad poblacional es de más de 340 personas por kilómetro cuadrado, pero algo malo es que en vez de aprovechar toda esa fuerza humana para sacar adelante a El Salvador, esa fuerza humana busca como aprovecharse de El Salvador. Si no respetamos a nuestro país, mucho menos nos respetamos como población, mucho menos a nosotros mismos.

     Pase un lindo fín de semana. Y recuerde, en esta Semana Santa visite El Salvador.

7.3.13

Funes insultó mi inteligencia

     Ayer, 6 de marzo de 2013, el presidente de la República de El Salvador, Mauricio Funes, dijo en una improvisada conferencia, que desde el 2009 que él llegó al poder del organo Ejecutivo, los salvadoreños nos sentimos más seguros en las calles; dijo que cuando salimos en la noche ya sea porque venimos de estudiar, trabajar o vamos a divertirnos, salimos tranquilos a la calle porque ya no estamos con esa incertidumbre de que no sabemos si nos va a pasar algo malo en la calle y ya no podrémos regresar sanos y salvos a nuestra casa con nuestra familia. 

     Ya he dicho antes en mi blog que no le voy a ningún partido político que existe actualmente, como muestra de ello confieso que en 2009 voté por Rodrigo Avila, pero el mismo año voté por diputados y alcalde del FMLN; el año pasado le dí mi voto a Sigfrido Reyes y volví a confiar en el alcalde del FMLN; también ese año le dí mi firma voluntariamente como ciudadano, al partido de Dagoberto Gutierrez para que se inscriba oficialmente en el TSE y participe en las próximas elecciones presidenciales; sin embargo mi candidato favorito es Norman Quijano debo confesarlo; aunque también me interesaría conocer la propuesta del CD, porque admiro a su único diputado al no dejarse mangonear por nadie; pero a lo mejor y ni vote el otro año, quizá, todo es probable. Dije eso porque no me agrada que se me acuse como partidario de una ideología política, pero es más, quizá al único partido que sí me afiliaría para toda la vida, sería a aquel que defina claramente una política en pro de la flora y fauna de El Salvador, pero esa será una historia para otro día.

     Volvamos al tema. Don Carlos Mauricio Funes Cartagena, viaja en una camioneta escoltada por los mejores oficiales de seguridad del país y siempre con derecho de vía porque la constitución así lo dicta. Él y toda su família gozan de los mismos privilegios, al menos con la seguridad es de esperarse. Los ministros  y el Canciller también tienen escoltas fuertemente armadas. Ellos pueden ir al lugar del país que se les dé la regalada gana, o como decimos en el país: "a donde les salga del forro de los huevos", porque a ellos nadie los va a asaltar, extorsionar o asesinar. Yo, y la mayoría de ciudadanos, habemos lugares a los que por razones ajenas a nosotros no podemos ni siquiera acercarnos porque sabemos las consecuencias. Y si bien las cosas no son como las pintan en las noticias donde relacionan pobreza con hampa, es algo que no puede negarse que hay lugares donde ni la misma policia se atreven a entrar. Pero nuestro querido presidente Mauricio Funes Candanga, el presidente de los pobres, dice que los salvadoreños ya no nos preocupamos por esos lugares porque ya nos podemos ir a meter ahi hasta en la noche y vamos a salir sanos y salvos.

     Saben, yo tengo mala cara, cara de enojado, y me he dado cuenta de eso porque son pocas las personas que me sonríen y son ninguna a las que yo les sonrío. Cuando yo me subo al bus me voy directo a sentarme al último asiento que esté libre, antes me daba miedo hacerlo porque ahí es donde la gente cree que van los ladrones, yo paso de eso y me siento ahí, si va un tipo tatuado me siento a la par de él y punto se acabo. Bueno, quizá exageré un poco en lo anterior, pero la idea del punto anterior es que viajar en bus para un salvadoreño es una actividad muy estresante, porque ahí mismo lo pueden asaltar y asesinar sin mayor explicación alguna que por quitarle su Iphone 7 o su Samsung Galaxi 15. De seguro Mauricio Funes tiene 2 de cada uno, pero más seguro es que a él nadie lo asaltará nunca mientras sea presidente porque ni él, ni su familia y ni sus ministros y familia viajan en bus. Así que como a los amigos de Mauricio Funes jamás los han asaltado en el bus, Mauricio Funes puede decir que hoy los salvadoreños vivímos más tranquilos sin temor a que nos pase nada malo en los buses.

     Mauricio Funes, ayer insultaste la inteligencia de siete millones de salvadoreños, ni siquiera tus guardias de seguridad te creyeron esa mentira porque ellos a diferencia de tus amigos ricos, sí tienen familia y amigos que viajan en bus y ya les han pasado y han visto cosas feas a bordo de esos vehículos o en las calles de cualquier municipio cuando se le acercan pandilleros a pedirle todas sus pertenencias. Por favor excelentísimo señor presidente de la República de El Salvador, no vuelva a decir que con su gobierno los salvadoreños nos sentimos más tranquilos respecto a la inseguridad porque eso es mentira, solo un 1% de la población se siente así como usted dice y es porque tiene los medios para garantizar su seguridad física. 

     A lo mejor dentro de 2 años cuando Funes ya no sea presidente diga: "hoy con el nuevo presidente aumento la inseguridad, y como ejemplo les digo que la semana pasada asaltaron a mi esposa en un centro comercial de la capital". No excelentísimo señor presidente, no es que con el nuevo presidente vaya a aumentar o disminuir la inseguridad; es que ni usted ni su família van a estar ya cuidados por la seguridad del Estado y serán blanco fácil de cualquier ladronzuelo, en la misma medida como nosotros lo somos actualmente en estos 5 años en los que usted ha gobernado.